Cuando tomamos la decisión de comprar un cachorro, hemos de tener en cuenta ante todo que no se trata de un juguete, sino que es un ser vivo al que vamos a tener que dedicarle tiempo y cuidados, y no podemos cansarnos de él y abandonarlo cuando ya no nos resulte gracioso.
Por tanto, no basta con quererlo y alimentarlo, sino que también hay que saber cómo educarlo; por eso, es importante conocer el comportamiento canino general y específico de la raza que hayamos escogido, para poder darle un adiestramiento acorde a su naturaleza.
Si se baraja la posibilidad de regalar un cachorro, lo más importante es tener en cuenta que no se trata de un objeto decorativo, sino que hay que estar completamente convencido de que la persona que lo reciba lo va a cuidar debidamente durante toda la vida del animal. Por eso, y sabiendo que la vida de un perro depende en gran medida de la raza del mismo, podremos elegir en función también de la edad del dueño. Así, las razas pequeñas suelen vivir alrededor de 14-15 años, mientras que los grandes no suelen superar los 12.
También es necesario contar con tamaño de casa adecuado para criarlo, ya que los perros necesitan un espacio mínimo vital para desarrollarse adecuadamente. Por tanto, si se vive en un piso pequeño, lo mejor es elegir una raza reducida, mientras que si la vivienda es una casa grande, podremos optar a una raza de más tamaño. Normalmente, cuando se adquiere un cachorro su tamaño es todavía mínimo, por lo que habría que informarse de la evolución del mismo cuando sea adulto, para saber si podremos hacernos cargo de él cuando crezca.
Por último, el carácter de cada raza también debe primar a la hora de hacernos con un cachorro, para que encaje adecuadamente en el ambiente donde queramos introducirlo.








